domingo, mayo 31, 2020
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Latinoamérica

Oh, San José…en tus manos confío mi muerte

Un trabajo de Bastián Cifuentes y Marcelo Garay | Ruta 35

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El ícono de la mala salud en Chile. Una ida de urgencia a un hospital público del Chile del 2020, en medio de la pandemia.

Que el Hospital San José sea el epicentro de la “noticia Covid-19” en el Chile regionalegocentrista, y puesto así en escena, convoque al festín mediático sobre la pandemia, no constituye ninguna sorpresa.

Ese nosocomio, nuevo y antiguo solo en estructura, tiene a su haber la muerte. Nacido para salvar vidas, fue parido a un costado de la muerte. Y hoy, sigue en eso. Si la viruela lo hizo ser el “Lazareto de El Salvador”, hace unos 139 años, ni hablar del mote que se aseguró a manos de nobles monjitas como el hospital de los tuberculosos.

Lo separa una calle del Cementerio General. Una calle de adoquines le enfrenta también a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. A su alrededor se concentra una gran cantidad de oficinas funerarias. Filmamos una peli allí el año 1999 por otro motivo y el administrador nos reconocía orgulloso ser un “buitre”; de esos que atentos en las afueras de las urgencias, para hacerse el sueldo y la comisión, esperaban tanteando a familiares del próximo “finaito”.

“Hay urnas económicas, en metal o madera, siempre dependiendo de las posibilidades de la familia, obvio… siempre respetando a la familia, el dolor”, me dijo uno alguna vez, a pasos del San José…del San José remodelado del ’99. Porque, del San José antiguo, uno de esos buitres, podía ser perfectamente tu sepulturero.

Han pasado años de eso. De ese San José locación cinematográfica de una película de vida y muerte; viejo o nuevo, tuberculoso, viruélico, epidémico. El San José que de los tiempos mejores, del Chile lo hacemos todos, y todo eso, se llenó de huelgas de dignos camilleros, enfermeros, anestesistas, aseadores, farmacistas…y nadie puso oído. Allí sólo oían del otro lado de la calle.

Y era una urgencia a la que solo le cambiaron el neón.

Mayo del 2020: La viruela, la tuberculosis tienen otra estirpe, otra impronta, y el San José sigue siendo el mismo temible lugar donde ir a sanarse. Bastián arremete en las afueras de ese San José. Obtura, lamenta, dialoga, entrega pésames imperceptibles a una familia que le pide no mostrar el nombre de su muerto.

Bastián, furioso cómo es con su Canon invisible, le pone mascarilla a sus lágrimas y a la identidad de dignos camilleros, enfermeros, anestesistas, aseadores, farmacistas que han optado por replicar la primera línea de la dignidad, pese a las amenazas que el dueño del “mejor sistema de salud del planeta” les ha mandado a decir en su liquidaciones de sueldo miserables.

En la sección de Anatomía Patológica del San José no hay espacios para los fallecidos. El espacio ése está del otro lado de la calle. Los que allí trabajan lo saben.

“Al personal médico le tienen prohibido hablar con los medios y solo algunos se han atrevido a hacerlo amparándose en el sindicato. Asimismo, alegan de que no tienen ni pecheras ni mascarillas de buena calidad. Los cuerpos de las personas que han fallecido se están acumulando, porque varios de los familiares no están logrando hacer los trámites rápidamente para poder llevárselos. En Anatomía Patológica no tienen espacios, donde habían sillones ahora hay muertos”, asegura un funcionario del hospital.

“Ahora están intentando contratar container para los muertos que están en las camillas. El director del hospital, evita todo porque no quiere asumir esta realidad. Además, muchos de los que trabajamos aquí nos tienen amenazados de no comentar nada de lo que sucede o nos harán sumarios. Tenemos miedo de contagiarnos porque no tenemos ningún implemento básico decente. Todos los implementos que nos pasan son de mala calidad ni las pecheras ni las mascarillas. Muchas de las cosas las debemos fabricar nosotros mismos, porque se nos cortan los ganchos y solo tenemos derecho a una mascarilla en un turno de 24 horas”, detalla.

Esta vez no es una de esas tantas huelgas que la mala prensa nunca dignificó en su propia magnitud. Esta vez, el San José debe modernizar su mote de “tuberculoso” y, tal vez, llamarse ‘mortoso’… covidoso-19-20-21-30.

 “Donde habían sillones ahora hay muertos”

Bastián está recorriendo este pasaje sanjosecino  interminable de vida y muertes, pero un desvío impensado de la ruta de estos 35 países lo detiene ante el desagarro. Y está al borde del límite de lo que ese San José mortífero de siempre le permite. Y es allí donde hace la pausa a su furiosa Canon y escucha sin ser un vendedor de tumbas de “económicas de metal o madera”, el grito de pacientes y ¿deudos?

“Mi abuela tenía todos los síntomas de Covid y estuvimos en un SAPU, pero nos dijeron que la trasladáramos de urgencia a un hospital. Acá, en el San José fue diagnosticada por sospecha de Covid y hoy, casi una semana después, fue declarada muerta, en la madrugada, por una insuficiencia respiratoria aguda”, comentó el nieto de la fallecida.

“Ahora, nos debemos hacer un examen que estamos pidiendo hace tres semanas por si tenemos la enfermedad, pero nos dicen que no hay. Nos recomendaron hacer un examen de anticuerpos, solo eso, pero mi bisabuela tiene covid y no la queremos traer al hospital, porque aquí (hospital) la matamos, la seguimos manteniendo en la casa, pero con los cuidados necesarios”, dijo.

Nota al final de este cortejo entre la vida y la muerte, entre el San José y el General: ninguno de los trabajadores de la salud entrevistados quiso dar su nombre debido a represalias. Por su parte, la familia de la mujer fallecida accedió a fotografiar el documento de su muerte y del traslado donde se constata la sospecha de Covid, pero sin mostrar su nombre.

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Ruta 35
el autorRuta 35
Ruta 35 es un proyecto de periodismo de campo que combina investigación con datos y entrevistas, y narrativa escrita y en imágenes. Su objetivo es indagar a fondo historias específicas que expliquen por sí mismas realidades de América Latina complejas y controvertidas que merecen la atención de la opinión pública.

1 comentario

  • El bicho no distingue a su victima, pero la victima es la que sale a enfrentarlo, por el sustento por precariedad. Seguramente le va a pegar a los mas necesitados, pero tambien a esos opulentos que sientiendose sobrenaturales, no saben que también serán inoculados y con mucho respeto, espero que les duela tanto como a mucho que llevamos tantos años sufriendo otras tantas pandemia, que nunca jamas entenderán …

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