lunes, julio 13, 2020
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Mujeres que luchan: vientos de rebelde ternura soplan contra el patriarcado y el neoliberalismo

Textos y Fotos : Victoria Razo, Alexandra Pinto, Fernanda Besné

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El pasado mes de diciembre, una 4 mil mujeres tomaron parte del Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN. La cita mundial de mujeres tuvo lugar en el Semillero “Huellas del Caminar de la Comandanta Ramona”, del Caracol Tzots Choj (Torbellino en lengua maya), en el municipio de Altamirano, en Chiapas, sur de México.

A diferencia de su primera edición, el encuentro tuvo como centro del debate el actual escenario que las mujeres enfrentan a nivel mundial: la violencia de género. “Queremos que vengas y que digas claro tu denuncia. No para que la escuche un juez o un policía o un periodista, sino que para te escuche otra mujer, varias mujeres, muchas mujeres que luchan”, fue, justamente, el llamado que destacó en la convocatoria al encuentro, al que asistieron mujeres de casi 50 países de todo el mundo.

Ad portas de una nueva conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Ruta-35 entrega a sus lectoras y lectores el trabajo de cuatro fotoperiodistas que participaron de este encuentro. Se trata de textos e imágenes que no solo dan cuenta de su profesionalismo, sino también del profundo compromiso con el que asumen su rol en defensa de sus pares y la lucha contra el patriarcado y el neoliberalismo, para contribuir así a la tarea diaria de hacer más y más poderosas las ráfagas de viento tierno y rebelde que nace de entre la selva Lacandona.

 

Editorial Ruta 35

 

 

 

Otras ideas para continuar luchando en nuestros territorios

Después de un año y medio nos volvimos a encontrar en territorio zapatista, más de 4 mil mujeres de todo el mundo que fuimos invitadas al Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, organizado por las mujeres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, EZLN.

En esta segunda ocasión, no nos recibieron con abrazos ni las mañanitas. Fue una bienvenida diferente, organizada por las milicianas, las que presentaron un número donde formaron un gran caracol y, posteriormente, nos leyeron el comunicado que tenían preparado. En él hablaban de la cantidad de mujeres registradas al segundo encuentro. Me sorprendió que habían mujeres de países tan lejanos como Kurdistán.

Luego, la comandanta Amanda, a cargo de la bienvenida al encuentro, nos hizo una observación en cuanto a que, durante el año y medio que pasó desde el primer encuentro, no tuvieron ninguna mujer asesinada en sus comunidades. Solo había casos de mujeres que víctimas de violencia y que trabajarían en ello. Pero la pregunta que nos hizo me dejó consternada, Qué hicieron ustedes en todo este tiempo.

Las cifras de feminicidios en México aumentaron en vez de disminuir desde la primera vez que nos vimos. Para entonces asumió un nuevo gobierno que prometía lo contrario. Al término del discurso dieron la indicación de la primera actividad, en la que podíamos hacer uso del micrófono para denunciar nuestros casos, si habíamos sido violentadas en algún episodio de nuestra vida. Así transcurrió la primera jornada: quince de setenta mujeres inscritas para intervenir, entregaron sus testimonios. Me sentí abrumada por todo lo que escuchaba. Era algo que no podíamos ignorar. Así fuera que estuviéramos comiendo o conversando con amigas al fondo, escuchábamos los testimonios de todo tipo de violencia que podemos sufrir en cualquier momento.

Victoria Razo, fotógrafa mexicana  nos acerca a su experiencia en el encuentro desarrollado el pasado año en territorio zapatista. Victoria forma parte del colectivo womenphotograph, nativphotograph y  Trasluzphoto .

 

http://www.victoriarazo.com/

https://www.instagram.com/_victoriarazo/

 

 

 

Segundo Encuentro de las Mujeres que Luchan

Fui en búsqueda de conocimiento y herramientas nuevas, reales y universales para la lucha que se esta llevando a cabo en mi país. Iba en búsqueda de una visión distinta del feminismo urbano, un feminismo que defienda la tierra y que lucha contra el imperialismo. Quería ver con mis propios ojos, sentir con mis propias manos y caminar con mis propios pies sobre tierras autónomas, tierras recuperadas. Tierras que siempre debieron ser de las personas, de los indígenas, de las mujeres, hombres y niños; de los animales, de las plantas, de todas y de nadie.
Vivir y fotografiar el Segundo Encuentro de las Mujeres que Luchan ha dejado una huella en mi espíritu, profunda, roja y morada. Frente a un mundo sesgado y caótico, las mujeres zapatistas me han demostrado, con su ternura, su fuerza y su valentía, que el poder de la unión lo es quizás todo. Que la fraternidad y la rebeldía feminista y zapatista es un camino de luz dentro de tanta obscuridad inmersa en nuestra sociedad.

¡El tiempo es ahora!

Alexandra Pinto es de la parte austral del continente sudamericano y viajó desde Chile para vivir su experiencia en tierras autónomas zapatistas, Ella es fotógrafa independiente y desarrolla su trabajo en la capital chilena, ahora en la cobertura al estallido social que hasta la fecha se mantiene.

http://alexandrapinto.cl/

https://www.instagram.com/aledamone/

 

 

 

El espiral de las mujeres que luchan

El Semillero Huellas del caminar, de la comandanta Ramona en el Caracol Torbellino de Nuestra Palabra, Montañas Zapatistas en Resistencia y Rebeldía, recibió a 3. 259  mujeres en el Segundo Encuentro de las Mujeres que Luchan.

Ecos, murmullos de mujeres organizadas en hermandad se escuchaban al anochecer entre las tiendas de campaña. Nunca hubo un momento en el que todas durmieran. Se pasaba de momentos de serenidad a catarsis colectivas. De pláticas íntimas a círculos políticos. Se admiraba rápido a las que rodeaban, a quienes compartían sus historias y proyectos. Seguridad inspiraban los semblantes tranquilos, así como los pasos firmes de las compañeras milicianas. La noche era amiga y no amenazaba.

Soy espiral que va al centro, al centro del corazón, soy el tejido soy la tejedora, soy el sueño y la soñadora, cantaban a coro jóvenes, niñas y mujeres de juicio. Volvían a ser todas, una sola. En ese himno buscaban la humildad de su ser, para despojarse de privilegios.

El Sistema capitalista patriarcal te brinda privilegios, pero debes dejar que te posea. Así, si es que acaso llegas a una tierra libre de su sistema él ya vive en ti. Por eso, cuando las resistentes se quedaron solas entre ellas, lejos de micro y macro violencias de inequidad socializada, tuvieron que reflexionar personal y comunalmente: ¿qué se debe hacer para cambiar?

 

 

Conectar con las demás era una misión personal: dejaron que se encontraran nuevas  aliadas de lucha, amigas de vida. Abrazos en el templete o en el patio principal, antecedieron las discusiones sobre los megaproyectos de muerte.

El fluir de la energía formaba un espiral de política y creaba actos simbólicos de fortaleza, de conocimiento personal y comunitario. Para ello, se encontraban dispuestas a dar apertura hacia las diferentes expresiones y propuestas de las otras asistentes, sin importar que tan diferentes eran de las suyas.

En ese territorio sintieron libertad. Libertad que se respiró más fuerte cuando las zapatistas anunciaron que en su comunidad no se registró ningún feminicidio durante el 2019. Ellas, solo abriendo sus puertas, recordaron la importancia de la empatía para crear un mundo verdaderamente diferente, en el que nadie desaparece por ser de poco valor.

¿Descubrimos para qué fuimos? Tal vez lo sabremos después. Por ahora, es un hecho que nos asumamos como mujeres que luchamos, porque estamos construyendo un nuevo mundo. Y como lo llegó a decir Ramona: Nunca más un México sin nosotras.

Fernanda Besné, fotógrafa mexicana nos narra su experiencia del encuentro en el siguiente texto. Puedes ver más de su trabajo en el link de su instagram.

Colaboración en el texto de Verónica Aguilar

https://www.instagram.com/ferbesne/

 

 

 

 

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