martes, agosto 4, 2020
editor@ruta-35.com
FotoreportajeLatinoamérica

Perú: repique de campanas por la vuelta a casa de víctimas del conflicto armado

Texto y fotos: Juan Carlos Cisneros

Visitas

Eran las diez de la mañana  del jueves 27 de junio del 2019, en la plaza de Huamanga – Ayacucho- las personas comenzaban a ingresar a la Basílica Catedral. No iban a misa. Iban a que les entreguen los restos de dos de las 64 personas que fueron asesinadas durante un conflicto armado que azotó Perú durante 20 años.

Los crímenes fueron perpetrados por fuerzas del orden, Sendero Luminoso y fuerzas combinadas, durante el periodo de conflicto armado interno 1980 – 2000.

Las víctimas fueron asesinadas en la región de Ayacucho, en las localidades de Huaychao, Uchuraccay, Carhuahuaran, Iquicha, Chuyas, Chuqui, Parccora, Pampalca, Ccano en Huanta Tambo, Samugari, Chungui, Vilcashuaman, Lucanas  y de la comunidad de Chincho Angaraes del departamento de Huancavelica.

Ayacucho fue la región más golpeada por la violencia interna. De los más de 19,000 desaparecidos un 48% del total, se dio en esa demarcación (En la región de Junín, el 15% y en Huánuco, 12%). En los periodos 1984-1985 y 1990-1991 se dispararon las desapariciones.

Entre 2005 y 2019, los familiares de las víctimas han logrado 2012 investigaciones y procesos judiciales, 955 son por delitos de terrorismo, y 1,057 son por delitos contra la humanidad.

Durante ese mismo periodo de tiempo el Instituto de Medicina Legal y Equipo Forense Especializado del Ministerio Público de Perú fueron recuperados 2,924 restos humanos de personas desaparecidas en tiempos del conflicto armado. Además, fueron identificadas 2011 víctimas y se entregaron 1,815 restos a familiares.

 

Andamarca

El pasado 27 de diciembre por la tarde, las camionetas que transportaban restos de personas identificadas tomaron rumbo hacia distintos puntos de Ayacucho. Iban a casa.

Acompañamos los restos de Ciriaco Astovilca Cupe y Lucio Capcha Flores al distrito de Carmen Salcedo de Andamarca ubicado en la provincia de Lucanas. Fueron más de siete horas de viaje desde Huamanga, tomando un atajo donde más de la mitad es solo trocha.

Al ingresar  a Andamarca las campanas de la iglesia comenzaron para anunciar el regreso de dos “hijos” del pueblo después de 35 años.

Las más de tres décadas que pasaron desde su desaparición no borraron el dolor en las familias que formaron el cortejo del regreso a casa de las dos víctimas. Ellas y ellos también sufrieron en carne propia las consecuencias de la violencia armada cuando tuvieron que salir de sus hogares huyendo hacia Lima, la gran capital donde pudieron esconderse.

 

Testimonios Familiares de víctimas

Luisa Astovilca flores, 46 años. Hija de Ciriaco Astivilca.

“En febrero de 1983 mi padre me llevó a Lima para que esté segura. Salimos a las 2 de la madrugada en plena lluvia, de ahí pude volver al año siguiente, el carro me dejó en la plaza, pero mi pueblo ya no era pueblo, la gente estaba viviendo en el monte en las chacras escondidos por miedo a los terrucos.

Los recuerdos que tengo es que la primera vez que ingresó el terrorismo a mi pueblo Andamarca fue en 1983, atacaron  la comisaría del pueblo un 30 de Agosto, día de Santa Rosa de Lima. La policía estaba de descanso y aprovecharon eso los terroristas para atacar, y  en noviembre mataron en la plaza a siete pobladores de Andamarca, mi padre sirvió a su patria fue militar combatió en la última guerra con Chile, de mi padre aprendí su honestidad ser trabajador, ser  responsable no agarrar cosas ajenas, me hizo mucha falta mi padre hasta el día de hoy, desde ese 15 de septiembre de 1984 que se lo llevaron las fuerzas de orden.

En la madrugada del día siguiente  llevaron a mi padre a Ibarapata, que está a 20 minutos saliendo del pueblo. Ahí lo victimaron. 35 años después logramos darle una cristiana sepultura”.

Richard Astovilca  40, hijo de Ciriaco Astovilca.

“Yo inicie los trámites de exhumación el 25 de septiembre de 2018 y vino la prensa, invite a las demás familias de víctimas para que participen pero se negaron, me programaron para exhumación que fue el 12 de diciembre de 2018 y se llevaron el cuerpo para los estudios respectivos.

Arrojaron los estudios que fue golpeado, torturado y ultimado con un disparo en el cráneo, mi papá era completamente inocente no tenía nada que ver con ninguna ideología política, es por eso que me atrevo a iniciar todo el proceso, estamos pidiendo por medio de la fiscalía el verdadero nombre del llamado ”Capitan Pantoja”, Voy a ir hasta el final para dar con los responsables de la muerte de mi Padre Ciriaco Astovilca Cupe”.

 

Olinda Capcha, 50 años, hija de Lucio Capcha.

“A mi papá se lo llevaron a la base militar del pueblo cuando yo tenía 14 años, fuimos con mi mamá a reclamar pero nos dijeron: “tu papa ya salió, ya se fue, y váyanse”. Siempre supimos donde estuvo mi padre pero no podíamos hacer nada hasta que 35 años después con la llegada de los forenses exhumaron el cuerpo de la fosa de Ibarapata.

Mi papá fue militar igualmente que el señor Ciriaco astovilca, y mi padre y él fueron muy amigos en su juventud y ambos sirvieron a su patria, por  esa amistad que los unió hasta la muerte decidimos enterrarlos juntos”.

 

 

Último adiós

Fue una mañana  soleada en Andamarca, se prepararon los féretros blancos para su salida. Pobladores y familiares les esperaban en varios puntos donde serían homenajeados. El cortejo iba acompañado de una banda de música de escolares de secundaria del colegia de la zona, su primera parada fue en la plaza del pueblo, la bandera de Perú fue colocada a media asta Andamarca en señal de duelo. Luego visitaron la iglesia del pueblo donde se realizó una misa de cuerpos presentes.

 

 

Antes de llegar al cementerio hicieron paradas en las  casas donde vivieron ambos  antes de ser llevados contra su voluntad. Música de arpa y violín enmarcó esos momentos solemnes, los más sentidos de todo el recorrido. Luego de 15 min de caminata llegamos al cementerio. Más baile y música como despedida final antes de cruzar las puertas de su último recinto.

Comenzó a llover inesperadamente, pues no era tiempo de lluvias. Escucho decir: “ tal vez sea un mensaje que dieron paso finalmente al Uku Pacha”.

 

 

Sobre el Autor

 

Juan Carlos Cisneros M. (Lima – Perú)

Reportero gráfico, formado en Lima, trabajo y colaboro en medios locales como, diario El Peruano, La República, El popular, etc.
Actualmente se desempeña como corresponsal gráfico en Puno – Perú. Para el diario La República (SUR)

https://instagram.com/juan.carlos.cisneros?igshid=14dvlqeu48yhi

https://jcarloscisneros.wordpress.com/

Ruta 35
el autorRuta 35
Ruta 35 es un proyecto de periodismo de campo que combina investigación con datos y entrevistas, y narrativa escrita y en imágenes. Su objetivo es indagar a fondo historias específicas que expliquen por sí mismas realidades de América Latina complejas y controvertidas que merecen la atención de la opinión pública.
error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: