jueves, septiembre 19, 2019
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Bolivia: las “mujeres de plata” que encarnan las injusticias de la minería

Texto y fotos: Natalia Fernández

Mujeres de Plata es un trabajo de la fotógrafa  peruana Natalie Fernández que retrata a un grupo de mujeres trabajadoras de la mina boliviana Cerro Rico, ubicada en el departamento de Potosí.

El asesinato de las  hermanas Olmedo el pasado 4 de agosto es una de las tantas atrocidades a las cuales son expuestas las mujeres trabajadoras de la minería en Potosí . Marisol y Elizabeth Olmedo estaban trabajando como bocaminas , al igual que lo habían hecho su abuela , madre, hermanas y amigas .

En lo que va del año seis feminicidios se registraron en Potosí. Los dos últimos son los de las hermanas Olmedo, de 18 y 20 años de edad.

Las imágenes de Natalia Fernández narran  desde la intimidad el esfuerzo físico a más de 4000 metros de altura de las mujeres trabajadoras de la minería en Potosí, la injusticia  que las acosa a diario , la falta de protección por parte de sus empleadores y las precarias condiciones laborales con que desarrollan su trabajo.

Todas esas condiciones adversas no opacan la valentía de estas mujeres ejemplares, quienes contraen  enfermedades letales y se enfrentan diariamente al machismo establecido durante años del patriarcado. No les queda más que estar unidas contra una sociedad que les clava puñales y nos le da ninguna garantía.

“Ojala el cerro no se nos acabe”es una frase común utilizada entre las mujeres trabajadoras del Cerro Rico, m montaña ubicada en Los Andes de Potosí. Es una mina famosa por haber tenido las vetas de plata más importantes del mundo y haber sido el principal soporte de la colonia española. Paradójicamente la plata que salió de Potosí no hizo grandes cambios en la vida de los habitantes de la región en donde es visible la pobreza.

Cuenta la leyenda que cuando una mujer entraba en la mina , el diablo , dueño de las profundidades escondía las vetas de plata para que no las encontraran ya que su codicia era mayor a la de los hombres. Es así que por tradición y superstición la entrada de mujeres en la mina estuvo prohibida por más de cuatro siglos. Hoy en día según datos estadísticos de la zona, más de un centenar de mujeres trabajan en el Cerro Rico, siendo en su mayoría víctimas de la explotación laboral y una muy notoria desprotección estatal.

Muchas de ellas, viudas o madres solteras , se vieron forzadas a trabajar ejerciendo la labor de guardias, es decir, cuidando las bocaminas y haciendo rondas en las noches para evitar los robos de mineral y maquinaria, y otras trabajando como palliris ( oficio de acopiar escoger y pulverizar rocas residuales de la industria minera), picando roca en los desmontes de las cooperativas buscando mineral sobrante o al interior de las minas trabajando a la par que los hombres realizando labores de perforación o recojo del mineral, pese a ser consideradas “malditas” por sus compañeros.

Ellas cumplen turnos laborales a veces hasta de 18 horas seguidas y no llegan a ganar ni siquiera la mitad de un sueldo mínimo en Bolivia, cobrando entre 70 y 80 dólares mensuales. No tienen derecho a días feriados ni pagos extra por horarios nocturnos. Debido a las largas jornadas laborales a las que son sometidas  estas mujeres están muy propensas a sufrir enfermedades respiratorias y estomacales a causa de la falta de agua potable y la inhalación de mineral.

 

*Natalia Fernández  se hizo fotógrafa de forma autodidacta con  cursos de fotógrafos que admira, nació en el año 1987 en Tacna, Perú .

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