sábado, mayo 25, 2019
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Guatemala: en el hogar de los y las ex guerrilleras

Por Danny Alveal Aravena

Nuevo Horizonte es una pequeña comunidad del norte de Guatemala que guarda los recuerdos del periodo más oscuro de la historia reciente del país centroamericano y es la imagen de la vida que  un grupo de guerrilleros se imaginaba que podían tener cuando se levantaron en armas.

 

Petén, Guatemala.- Cuando las y los combatientes entregaron las armas, tuvieron un momento para reunirse y mirarse entre ellos en una finca donde habrían de comenzar un nuevo proyecto de vida. Había terminado el rigor de la vida clandestina y lo primero que hicieron fue decirse sus verdaderos nombres.

Fue como un nacimiento simultáneo de cientos de personas recién salidas de la montaña donde habían pasado décadas luchando dentro de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) contra el Ejército de Guatemala.

Durante tres décadas de participar en una guerra interna que dejó 200,000  personas muertas o desaparecidas según el informe Guatemala, memoria del silencio, el país centroamericano vivió tiempos en que miles de familias fueron destruidas y otras, para evitar ese destino, se desarticularon con la marcha de uno o varios integrantes hacia las montañas para unirse a las milicias que combatían el régimen.

Fue así como comenzaron una vida nueva desde cero: sin comida ni servicios básicos, pero la experiencia adquirida durante décadas en la montaña ayudó a construir lo que hoy tienen, un pedazo de tierra donde se vive en paz.

Esas historias se cuentan ahora en Santa Ana, Petén, al norte del país, donde se instaló la Cooperativa Nuevo Horizonte -que fue creada en 1998, dos años después de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala-, donde 130 familias desmovilizadas encontraron un lugar para construir sus vidas desde cero con un modelo de cooperación que incluye proyectos de producción de alimentos y materias primas, además de visitas guiadas para turistas.

 

Una mujer camina frente un mural  alusivo a los tiempos del conflicto armado, realizado por ex guerrilleros dentro de la Cooperativa Nuevo Horizonte.

Los hijos de ex combatientes, en la escuela primaria de la Cooperativa Nuevo Horizonte, dan los últimos detalles a la muñeca que representa la la leyenda de La Chatona, una mujer que, según el conocimiento popular de la región, era una joven muy alta, rubia y que vivía de fiesta en fiesta.

Todos los hijos de los ex combatientes tienen asegurada su educación gratuita y es su obligación asistir a las aulas.

Alias Manuelito, ex combatiente, ahora es el encargado de cuidar el hato ganadero de Nuevo Horizonte, una de las principales actividades económicas de la comunidad. Los turnos en las distintas areas de la comunidad se van rotando cada año.

A Alias Manuelito, le secuestraron a su papá en 1982 durante el conflicto armado y nunca apareció, por eso ingresó a las Fuerzas Armadas Rebeldes donde pasó 14 años combatiendo. En la foto descansa con su hija.

Las mochilas de campaña que los milicianos rebeldes arrebataban a los militares guatemaltecos se conservan dentro de la comunidad como trofeos de guerra, algunas de esas mochilas aún son utilizadas en las tareas diarias.

 

El futbol es una de las actividades de recreo de familiares de ex combatientes que viven en la comunidad. Juegan cuando terminan sus labores diarias.

El ex guerrillero Miguel Ángel Castañeda Estrada, alias Bairon, es el presidente en turno de la Cooperativa Nuevo Horizonte. En la imagen realiza su faena diaria para conservar su parcela apta para la siembra.

Bairon cuenta que entró al movimiento armado en 1982 cuando un batallón del Ejército arrasó su comunidad y, al huir a las montañas, él y su familia fueron acogidos por los rebeldes.

“Yo con mi papá huimos a la montaña cuando masacraron la aldea, después cuando pasaron los meses, la guerrilla llegó a protegernos y sacó a todos los mayores de edad y nos quedamos los jóvenes en la milicia”, narró el ex miliciano.

Castañeda recuerda cómo, después de entregar las armas tras el final del conflicto, un grupo de combatientes que no tenía a dónde ir decidió fundar la Cooperativa. “No teníamos a dónde ir, ni casa, ni terreno, ni nada. Lo primero fue saber los nombres de cada quién porque teníamos diferentes”.

Alias Bairon con su hijo, al término de la faena de cultivos e maíz, alimento base en la Cooperativa Nuevo Orizonte.

La Cooperativa Nuevo Horizonte se encuentra en las bastas tierras de El Petén, el departamento con más territorio de Guatemala, escenario de cruentas disputas en el pasado.

Alias Compa Miguelito y alias Oralia se conocieron en la guerra y se casaron.  Ahora viven juntos en Nuevo Horizonte y se dedican a realizar actividades productivas y a dar catecismo en la iglesia de la comunidad. Ella perdió dos hijos en la guerrilla, tuvo cuatro en total y uno de ellos es Rudy.

“Rudy” (centro) es hijo de los ex combatientes alias Compa Miguelito y alias Oralia, y nació en la montaña durante la guerrilla. Ahora dedica su vida a la cría de pez Tilapia en una laguna dentro del territorio de Nuevo Horizonte y ademas enseña a jovenes acerca del desarrollo de la crianza.

“Yo salí a los nueve años de la montaña, no sabía nada de esta vida, de cómo era el mundo. Me quedo con lo mejor porque allá no miraba yo tanta maldad, que unos le roban a otros, la droga, todo eso. Creo que como siempre he dicho, uno ha venido a descubrir muchas cosas que tal vez uno no se imaginó estando allá en la selva, algo que hasta ahora me estoy dando cuenta, incluso cosas que nunca me imaginé hacer, las estoy haciendo como digamos el pescado, todo eso. He aprendido mucho”, contó Rudy.

“Rudy” pasa las noches cuidando los alimentos de las tilapias que son acechados por cocodrilos. Sus responsabilidades de hoy contrastan con su vida en la guerrilla: “más que todo solo vivía jugando porque no hacía otra cosa que jugar por la edad que tenía, y era un poco divertido, con juegos que aquí nadie los hace, hay otra clase de juegos”.

“Rudy”, al término de una jornada de trabajo cruza la laguna con uno de las aprendices que van a la comunidad.

Una de las consignas de la Cooperativa Nuevo Horizonte es vivir con igualdad entre todos sus habitantes.

“José Emilio” posa  con una fotografía de cuando participaba en la guerrilla. Él decidió enrolarse en las filas rebeldes a la edad de  nueve años con el fin de para vengar la muerte de su padre, quien fue asesinado a manos del Ejército de Guatemala. En la actualidad vive en Nuevo Horizonte y trabaja como guardia de seguridad en la Ciudad de Guatemala.

La plantación de pinos fue la primer actividad económica de la cooperativa. Hasta la fecha siguen comercializando la madera con planes de manejo sustentable.

Beatriz Figueroa, ex combatiente, encargada de logística durante el conflicto armado, se hace cargo de la logística de las visitas que van a Nuevo Horizonte. Es administradora. Tuvo hijos en el monte y es hija de un ex guerrillero.

Ella cuenta cómo antes de enfilarse en la milicia, su papá fue guerrillero a escondidas de su familia con la finalidad de protegerlos.

“En esos años era todo clandestino, entonces mi papá se organizó a escondidas de la familia. Pero yo era, no sé, como muy doble sentido, luego comencé a sospechar de mi papá. Uno con facilidad de chamaca luego andaba contando las cosas, entonces para cubrirse él y cubrir a los demás, ocultaba las cosas.

Luego ya con el tiempo le dijo a mi mamá que estaba participando dentro de las filas revolucionarias. Yo me puse más al día, a estar al pendiente de las cosas y ahí fue cuando me enteré. Mi otra hermana me dijo nosotros estamos trabajando en esto. Así fue como mi papá nos tuvo oculto por medidas de seguridad. En ese tiempo no se decía nada”, recordó Beatriz Figueroa.


“Marisol” es hermana de Beatriz Figueroa. Entró a los 21 años a la guerrilla. En la foto sostiene dos imágenes de ella misma de cuando era combatiente. “Toda mi juventud quedó en esa selva”, es una frase que dice frecuentemente. Ella tuvo dos hijos en la montaña durante el conflicto armado.

Alias Rony es hermano de Beatriz y Marisol. En la imagen posa con una fotografía donde aparecen él y su familia durante los tiempos del conflicto armado.

Los fundadores de la Cooperativa Nuevo Horizonte  establecieron un museo donde montaron una exposición fotográfica que recuerda momentos de la guerrilla.

Municiones, equipos de radio, cartuchos y bibliografía son artículos que se conservan de la época de guerrilla.

Marina Herrera, mujer salvadoreña, está casada con un ciudadano guatemalteco que militaba en la guerrilla . Ella militó en las filas de las Fuerzas Armadas Rebeldes y ahora forma parte de la cooperativa de Nuevo Horizonte.  Cada miembro de la cooperativa se le  permite desempeñarse económicamente  de manera libre.  Marina se dedica juntos a sus hijas, nueras y nietas a preparar tortillas para vender,  con esto ella da sustento económico a su familia.

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