sábado, mayo 25, 2019
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Fotoreportaje

Dajabón, un mercado que une a dos pueblos

Por Danny Alveal Aravena

República Dominicana y Haití comparten la misma isla y 280 kilómetros de frontera pero viven realidades distintas. Hay un lugar donde se escenifican esas diferencias de manera extraordinaria dos veces a la semana: el Mercado Binacional de Dajabón.

 

Hay una ciudad llamada Dajabón donde está una puerta que conecta a dos países dos veces a la semana. El resto de los días está cerrada y nadie puede cruzar por ahí. Dajabón (60.000 habitantes) está en República Dominicana y es la mayor ciudad de la frontera con Haití.

Del otro lado de la frontera está la ciudad haitiana Juana Méndez, un lugar donde la pobreza se extiende a sus anchas con cerca de 100.000 habitantes que luchan hasta sus límites por sobrevivir. Ambas ciudades están separadas por el río Masacre.

Dajabón y Juana Méndez están conectadas por un puente que da con la gran puerta que se abre los lunes y los viernes. Cuando esto ocurre, el espectáculo humano es extraordinario: haitianos y dominicanos cargados de esperanza y paciencia, se reúnen en el Mercado Binacional. Buen humor, tensión, destellos de alegría e ira invaden este lugar de oportunidades.

Unas 20 mil personas se reúnen en el mercado. Durante más de veinte años, Dajabón y sus calles y plazas han albergado el mercado más grande de la frontera dominicana y haitiana. Los compradores son en su mayoría haitianos y los vendedores son en su mayoría dominicanos.

Los dominicanos venden productos alimenticios, como vegetales cultivados en su parte de la isla. Los productos de los haitianos son principalmente suministros que les donan varias organizaciones, como ropa usada, zapatos y artículos para el hogar. La multitud de compradores ocupan espacios públicos y privados con una higiene deficiente, falta de organización, inseguridad generalizada, abusos, violencia y confusión. El 65 por ciento de los vendedores distribuye sus mercancías en el suelo.

Se nota que en Dejabón hay dinero, ya que cada día de mercado millones de pesos dominicanos cambian de manos durante la vendimia. Es una ciudad ruidosa, con basura y contaminación. El orden público y el respeto a los derechos de las personas están en otro lado, no aquí.

Numerosas organizaciones internacionales apoyan a Dajabón con programas educativos para los comerciantes, estableciendo algunas reglas de venta y construyendo lugares especialmente equipados para la venta. Las personas que trabajan en el mercado necesitan más que mejores condiciones físicas de comercio, mayor seguridad e higiene. Necesitan mejorar la relación entre los ciudadanos de ambas naciones y entre ellos y las autoridades oficiales locales y nacionales.

La República Dominicana y Haití son los segundos socios comerciales el uno para el otro. La frontera de 380 kilómetros tiene 14 mercados binacionales, pero el mercado de Dajabón es con mucho el más importante. Crea la mayoría de los trabajos manuales para personas pobres y es un recurso económico para ambos países. El 70 por ciento de los vendedores en el mercado son mujeres que luchan por sobrevivir.

 

 

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