Habitantes de Chiapas acordaron expulsar de su región a la minería de manera definitiva y acordaron medidas de vigilancia para detener las faenas de las empresas. Denunciaron además reiteradas amenazas de muerte.

Chicomuselo, Chiapas.- Con una peregrinación de más de cuatro mil personas convocadas por la iglesia católica, inició una nueva etapa de oposición a los proyectos mineros establecidos en comunidades de Chicomuselo, Chiapas, donde aseguran haber recibido amenazas de muerte.

Los manifestantes que se congregaron este lunes en una peregrinación, se oponen a las concesiones de la empresa canadiense Black Fire para extraer barita y denuncian que 45 mil personas de la zona han sufrido enfermedades causadas por la actividad minera. También aseguran que han recibido reiteradas amenazas de muerte, como las que recibió el activista de Chicomuselo, Mariano Abarca, antes de ser asesinado en 2009.

Además de las diferentes expresiones de rechazo a la minería lanzadas durante el acto público, se leyó un posicionamiento conjunto realizado después de dos días de trabajo en las comunidades con representantes de los grupos y organizaciones que participaron en la jornada.

En ese documento expresaron un definitivo “no” a la presencia de las minería en esa región.

Onésimo Ávila, el primer orador del día, llamó a los manifestantes a vigilar día y noche sus comunidades para impedir el trabajo del personal de la empresa minera. “Los empresarios trabajan día y noche, no nos durmamos”.

También instó a los comuneros a “tomar el control” de las inmediaciones de sus poblaciones y a crear un “sistema de vigilancia” que les ayude a expulsar en definitiva a toda actividad minera de esa región, que tiene como antecedente el asesinato de uno de los activistas insignes, Mariano Abarca.

El orador dejó claro que la reunión multitudinaria de este lunes debería marcar el inicio de acciones concretas para dar por finalizada la actividad minera en esa región del sureste de México.

La marcha comenzó temprano este lunes cuando los miles de participantes de diferentes organizaciones y pueblos de Chiapas se reunieron en la comunidad Flores Magón y peregrinaron tres horas hacia la plaza central de la cabecera municipal de Chiocomuselo, un municipio cercano a la frontera con Guatemala, donde se celebró el acto público de rechazo a la minería.

Habitantes de Chicomuselo y pobladores de otras regiones de Chiapas, durante la peregrinación de este lunes. Foto: Ruta 35

Días antes de la concentración masiva, integrantes del Comité para la Promoción y Defensa de la Vida “Samuel Ruiz García”, denunciaron desde Tuxtla, capital de Chiapas, que “desde 2007 cuando inició actividades la empresa canadiense Black Fire, la comunidad se ha visto afectada con diversos males físicos originados por el polvo que genera la barita al ser extraída”.

También denunciaron amenazas de muerte en contra de los comuneros y externaron su preocupación por la posibilidad de que se repitan la historia de 2009. “El difunto (Mariano Abarca) fue de los pocos que levantó una denuncia ante el Ministerio Público, situación por la que 15 días después fue asesinado, hecho que hasta el momento no han esclarecido las autoridades”, dijeron.

Este lunes, los personajes amenazados narraron que sus comunidades están divididas entre opositores y simpatizantes de la minería y atribuyeron a eso comuneros que están a favor de la extracción de minerales como los responsables de las amenazas.

Silvestre Hernández Sánchez, habitante de Flores Magón, contó a Ruta 35 que la hostilidad en su comunidad se manifiesta de diferentes formas, quitándoseles el derecho a la energía eléctrica, al agua potable y a la educación, y en casos extremos han ocurrido amenazas de muerte con armas de fuego”.

Mardonio Hernández, habitante de Flores Magón, fue una de las 25 personas que fueron apuntadas con una pistola el 9 de marzo pasado cuando impidieron el paso de mineros hacia sus faenas en dos comunidades aledañas. “justo ese día nosotros fuimos amenazados de muerte”, aseguró el comunero.

Durante el evento hicieron uso de la palabra integrantes de Las Abejas de Acteal, quienes sufrieron el un ataque armado de paramilitares en 2007 con un saldo de 45 personas muertas. En el comunicado leído ante los miles de asistentes, advirtieron que, por su propia experiencia, los actos extremos de violencia están precedidos de acciones de acoso como las que se viven actualmente en Chicomuselo.

La jornada terminó con la celebración de una misa y una comida en la parroquia de Chicomuselo.

Ocho parroquias de la Iglesia Católica convocaron a sus feligreses a la marcha. Foto: Ruta 35.

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