El asesinato de una mujer en 2009,Veracruz, tiene relación con otro crimen ocurrido en Oaxaca años antes. Un mismo matón ligado al poder atacando a una mujer y a un periodista es un caso que retrata parte de la violencia en México.

Puerto de Veracruz, México.- El lunes 22 de septiembre de 2009, Carlos Yabar Marín Salinas y Omar Donay Juárez Ventura viajaron a Veracruz desde Salina Cruz, Oaxaca. Omar contrató a Carlos para que le diera “un susto” a su ex esposa, Elvira Flores, por unos pleitos legales. Según su testimonio, el plan le salió mal y culminó con un homicidio a sangre fría.

A plena luz del día, fueron a casa de Elvira Flores, ubicada en la calle Cultura del Fraccionamiento Siglo XXI, de Casas Díaz. A las 7:00hrs estacionaron su auto rojo a unos metros del número 44 y permanecieron al acecho de la indefensa ama de casa que vivía con sus padres.

El ex esposo quiso estar cerca pero no salió del auto. Dejó el trabajo sucio a su empleado. Pasaban ya las 8:00 hrs. cuando Elvira ya había ido a dejar a su hija a la escuela. Carlos, el matón, entró a la pequeña tienda que tenía Silvia. Fingió ser un cliente, y sin más, le disparó en la frente, según la reconstrucción de los hechos de la fiscalía.

La mujer murió al instante y los dos asesinos emprendieron la huída con un plan tan mal hecho que el crimen será recordado, entre otras cosas, por lo fácil que fue capturarlos.

Minutos después, ambos fueron detenidos. Omar Donaí fue capturado en la primera caseta de la carretera Veracruz-Córdoba y se deshizo en pretextos. Estaba desencajado el ex marido cuando sintió el peso de la justicia y las decenas de cámaras fotográficas y de televisión que le apuntaban con sus objetivos cuando lo subieron a la parte trasera de una patrulla.

Mientras tanto, Carlos Yabar fue capturado a bordo de un autobús de pasajeros que se dirigía a Acayucan. Así, caía el que tiene fama de ser pistolero relacionado con las altas esferas de la sección 38 del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

el pistolero que mato a la mujer
Carlos Yabar, detenido./ Foto:archivo.

Según la investigación 1015/08, iniciada en la agencia sexta del Ministerio Público, y la confesión de Omar Adonay, éste pagó por “dar un susto” a su mujer y además viajó con su “empleado” para presenciar el hecho.

Enfrentó cargos por homicidio doloso y posesión ilegal de un arma de fuego, éste último un delito federal. Un panorama así hace pensar que pasaran décadas en la cárcel, sin embargo, este caso encierra algo más.

Según fuentes confiables, que por obvias razones pidieron el anonimato, Carlos Yabar es trabajador sindicalizado de Pemex, su ficha de empleado es la 279125. El gatillero es allegado a un señor de apellido Petrocusky, quien ostenta un cargo dentro del sindicato de la sección 38 y trabaja en talleres generales en la refinería Antonio Dovalí Jaime.

Este personaje tiene un “historial delictivo muy grande” y en octubre de 2007 “anduvo huyendo” de la justicia puesto que es el encargado de hacerle el “trabajo sucio” a Cándido Escárraga Escudero, líder de la sección 38 del STPRM en aquellos tiempos.

El crimen cometido por Carlos Yabar apunta a que se trata del mismo matón que enfrentó al periodista Alberto Hernández Portilla, director de un semanario que se publica en Salina Cruz, y conductor de noticias de la XEKZ, en Tehuantepec.

Habiendo destapado diversos actos de corrupción en la Sección 38 de Salina Cruz, el comunicador fue víctima de un ataque que se adjudicó el líder petrolero. Así lo plasmaron en sus páginas los medios informativos locales y nacionales.

En aquella ocasión, el comunicador, a quien apodan “El Búho” recibió cinco impactos de bala y milagrosamente sobrevivió al atentado que hasta la fecha permanece impune. Según las versiones que han circulado desde entonces, el asesino se acercó a Alberto Fernández y antes de activar el arma le dijo dio un mensaje: “¡no te metas con mi líder!”.

Alberto Hernández escuchó en varias ocasiones el clic del gatillo, era una pistola similar a la que le cegó la vida a Elvira, una Nueve Milímetros. Sin embargo, a centímetros de distancia, la pistola no se activó, con lo cual el periodista tuvo tiempo de alejar al criminal a pedradas, pero éste tuvo su segunda oportunidad y el arma escupió las cinco balas que acabaron en el cuerpo de El Búho.

El periodista se recuperó y siguió trabajando, y mientras avanzaban las investigaciones que pudieran apuntar al líder petrolero, él prefería no saber nada ni hacer declaraciones sobre Carlos Yabar, “no vaya a ser que salga de la cárcel”.

Además, su familia se lo ha pedido y él siguió con su labor en el Istmo de Tehuantepec, en medio de una enorme desprotección hacia los comunicadores y sopesando siempre hasta dónde puede comprometerse con la verdad y hasta donde le pone un alto la impunidad que reina en esos lares de la República Mexicana.

En los últimos seis años, más de mil 900 mujeres y niñas han sido asesinadas en México, lo cual coloca al país entre los 25 donde más ocurren feminicidios. Y cuando a la violencia contra periodistas, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México (CNDH) documentó 100 homicidios en el país desde enero de 2000 hasta mayo de 2015.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here