Pobladores de la serranía de Veracruz saben que no pueden esperar a que el Estado los defienda de la ola delictiva que alcanza los rincones de ese estado del sur de México. Niños y adultos toman el asunto en sus manos. 

Por Ruta 35

Atzompa, México.- Los niños están conscientes de que tienen que ayudar a defender su comunidad de la inseguridad. Cuando ven llegar a alguien corren a su encuentro, le hacen preguntas en idioma náhuatl y si no entiende, avisan a los mayores que ha llegado un extraño.

“Son como ardillas”, se mueven entre los cerros con rapidez y ayudan a la labor comunitaria de mantener la seguridad en Soledad Atzompa, un municipio indígena con 42 comunidades y más de 21,300 habitantes, según el censo 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Tres personas, que prefirieron no dar sus nombres, dijeron a que su comunidad está “organizada” para detectar delincuentes y entregarlos a la Secretaría de Marina (Semar) o a la Policía Municipal, algo que ya ha ocurrido en repetidas ocasiones.

El comandante José Dionisio Cruz Morales confirmó que durante su gestión de dos años al frente de la policía de Soledad Atzompa, cinco personas acusadas de ser delincuentes le han sido entregadas por los pobladores.

“Los entregan amarrados y los hacen caminar descalzos”, contó el mando policial, un ex carpintero que fue colocado en su cargo actual por los propios pobladores de Atzompa, tal como lo marcan los usos y costumbres de ese municipio.

“La gente de aquí pelea por un derecho, el de ser libre de la extorsión”, dijo el mando de la Policía Municipal, una dependencia que, junto con la Semar, conserva la confianza de los oriundos de Soledad Atzompa, según sus testimonios.

El grupo de pobladores contó que los robos y extorsiones comenzaron a aumentar hace dos años y que cada vez que perciben peligro, el pueblo entero se ocupa de boquear las entradas de las comunidades con barricadas.

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Las campanas y los cuatro altoparlantes de la parroquia de Soledad Atzompa sirven para advertir de algún hecho delictivo que debe ser enfrentado por la comunidad unida.

Se comunican por radios entre una comunidad y otra, los niños surcan las veredas llevando mensajes y todos se arman con piedras, palos, machetes y armas de fuego que sirven para la caza.

“Los problemas” suelen comenzar con el inicio del ocaso. “Es fácil detenerlos (…) cualquiera puede tumbar un árbol para taparles el camino”, dice uno de los hombres, al que los demás parecen obedecer y seden la iniciativa de explicar sus medidas de seguridad.

“Aquí se le ha puesto una barrera a los delincuentes con la organización, saben que no estamos dispuestos a permitir sus delitos”, dijo.

El pasado martes, tres policías estatales fueron retenidos por un grupo de talamontes en la zona del Pico de Orizaba por la detención de 12 personas acusadas de tala ilegal en un operativo conjunto entre fuerzas estatales y federales.

En enero de este año, cinco policías del municipio de Acultzingo fueron retenidos en la comunidad de Los Capulines, en Atzompa, y entregados a la Secretaría de Marina, según informaron los medios de comunicación locales.

A principios de febrero, cuatro personas fueron retenidas y golpeadas en las inmediaciones de la comunidad Coxolitla de Arriba, en Acultzingo. Habían amenazado con robar ganado y herramientas de cultivo y la comunidad hizo justicia por sus propios medios, contaron los testigos de ese incidente.

“Se corrió la voz” y los habitantes de las comunidades cercanas interceptaron el vehículo con una barricada de piedras, dijo Gregorio Soriano, un integrante de la Junta de Seguridad Rural de Coxolitla de Arriba.

Históricamente, esa junta tiene la función de vigilar la tala ilegal de su comunidad, y  de dos años a la fecha se han ocupado de impedir el robo de ganado y sus yuntas, el instrumento con el que preparan sus tierras para la siembra.

“Aquí se escuchan balaceras y la verdad ya está uno desconfiado (…) Cuando hay algún problema la mayoría sale con machetes, palos o escopetas.  La gente ya no tiene miedo, no nos queremos quedar con los brazos cruzados, dijo.

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Gregorio Soriano contó que la detención ocurrida a principios de febrero se salió de control cuando personas de otras comunidades se reunieron en torno a los detenidos.

Los supuestos delincuentes –dijo- fueron maniatados y vendados de los ojos. Cuando las autoridades comunitarias convencieron a la turba de entregar a los detenidos a la Marina, éstos estaban golpeados y con los pies lastimados por caminar descalzos sobre los caminos de piedra.

La vocera del gobierno de Veracruz, Gina Domínguez Colío y el secretario de Gobierno, Gerardo Buganza, han asegurado ante los medios de comunicación que las autoridades estatales no han detectado “policías ciudadanas”.

Tanto el gobierno de Veracruz como las fuerzas armadas han descartado la presencia de grupos armados en Veracruz, como ocurre en los estados de Guerrero y Michoacán.

“No hay en absoluto ningún índice (sic) de que la ciudadanía tenga que defenderse”, afirmó la vocería de Veracruz.

Se presentaron ante las autoridades

El “grupo de autodefensa” de Soledad Atzompa -en la sierra central de Veracruz- se presentó con autoridades de la Marina-Armada de México y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) este domingo al medio día y juntos realizaron un recorrido por las comunidades de ese municipio.

Un convoy de cuatro unidades -dos de la Marina y dos de la SSP- arribó al medio día a la comunidad de Atzompa de ese municipio para conocer el la situación de inseguridad que se vive en esa región de la sierra central de Veracruz.

El alcalde Bonifacio Aguilar Landa platicó con los mandos de ambas instituciones y después envió a elementos de la Policía Municipal con integrantes de la “policía auxiliar” -quienes recalcaron que son un “grupo de autodefensa”- a realizar el recorrido.

El juez comunitario, Avelino Rafael Hernández, enfatizó en entrevista con medios de comunicación que los ciudadanos en tareas de seguridad se asumen como “un grupo de autodefensa” pedido por los habitantes de Soledad Atzompa.

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“Es una autodefensa, no son policías, somos un grupo de autodefensa. El ayuntamiento tiene seis elementos y no pueden encargarse de todo el municipio porque es muy grande”.

El pasado domingo, el alcalde Bonifacio Aguilar Landa dio a conocer en Veracruz la nueva organización ciudadana instituida en Soledad Atzompa, causando revuelo entre los medios de comunicación de Veracruz.

“Están enterados los ministerios públicos y los diputados de la zona. No voy a esperar a que sigan desapareciendo a más gente de mi municipio. Ya tenemos autodefensas, definitivamente”, afirmó el presidente municipal.

También informó que las agencias del Ministerio Público de su región están enteradas de esa iniciativa. Los voluntarios que participan en el grupo no tienen armas de alto poder, solo algunos rifles “caseros”.

El convoy fue guiado durante casi tres horas por la patrulla del municipio con cuatro civiles abordo que son integrantes del nuevo grupo de seguridad, que entró en funciones con la llegada de la actual administración municipal.

Los policías auxiliares le explicaron a los mandos de la Marina y la SSP cuáles son los puntos donde han colocado de manera intermitente sus puntos de revisión donde detienen sobre todo a vehículos foráneos.

En tanto, elementos de esas corporaciones iban tomando fotos y anotando la información que les daban en cada uno de los lugares, que eran generalmente cruces de caminos que comunican a varias comunidades.

En la comunidad de Tepaxapa, los mandos de la Policía Estatal encontraron a decenas de jornaleros que se acercaron a ellos para conocer el motivo de su presencia y expresarles sus inquietudes.

Una de sus preocupaciones es la presencia de autos de otros estados que -aseguran- son de supuestos delincuentes “que se vienen a esconder”.

Un mando de la SSP los escuchó y dijo: “estamos aquí para apoyarlos, señores. Respetamos la política de la región, no vamos a tener problema alguno siempre y cuando todo sea bajo el régimen de la ley”.

Desde un punto de revisión cercano a la comunidad de Atzompa, al rededor de las 18:00 horas, Hernández explicó que la entrada de vehículos ajenos a su municipio ha aumentado coincidiendo con el alza de delitos.

Mientras, los guardianes comunitarios encapuchados le hacían el alto a los vehículos con placas de otros estados y revisaba si traían armas o droga y les hacían algunas preguntas sobre el motivo de su presencia en el municipio.

Hernández detalló que “la gota que derramó el vaso” fue la desaparición hace dos meses del taxista José López, quien fuera candidato a la alcaldía de Soledad Atzompa por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hace cuatro años.

“Era un buen hombre. Solo encontraron su taxi pero de él ya no se sabe nada”, comentó uno de los “policías auxiliares”.

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*Texto publicado en mayo de 2014

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